Llevo años siguiendo a San Holo desde su etapa más "future bass", esa que suena a atardecer y sintetizadores brillantes. Por eso, cuando escuché por primera vez su cuarto álbum, "TRUE LOVE IN A MADE UP WORLD", casi no lo reconocí. Y esa fue exactamente la razón por la que no pude dejar de escucharlo entero, varias veces seguidas.
El disco se mueve entre dos mundos: por un lado está lo que él mismo bautizó como "wholesome riddim", ese sonido melódico y cálido con el que se hizo conocido, presente en canciones como "I Wanna Show You" o "Beautiful Colors" junto a Big Gigantic. Por otro lado, hay momentos genuinamente pesados, distorsionados, casi metal, como el segundo drop de la canción que le da título al álbum, que el propio San Holo ha dicho que es lo más duro que ha hecho en su carrera. Escuchar ambas caras una al lado de la otra, sin que el disco se sienta partido en dos, es de lo más interesante que le he escuchado hacer.
Pero lo que más me conecta con este álbum no es solo el sonido, sino la idea detrás de todo el proyecto. San Holo ha contado que, en el fondo, el disco habla de la dificultad de mantenerte fiel a ti mismo en un mundo que premia encajar, copiar lo que ya funciona y seguir el algoritmo en lugar de tu propio instinto. Esa tensión entre lo que se supone que debes hacer y lo que realmente sientes es algo con lo que yo he peleado bastante, sobre todo en temporadas donde sentía que tenía que sonar, actuar o incluso crear de una forma "correcta" para encajar en algún lado.
Hay dos momentos del disco que se me quedaron especialmente grabados: "I Try..." y su continuación, "[keep going]". Son las canciones más pequeñas y menos vistosas del álbum, casi escondidas al final, pero tienen ese punto donde lo electrónico se rompe y aparece algo más desnudo, casi de guitarra, casi confesión. Se sienten como el momento en que alguien deja de actuar fuerte y por fin dice lo que realmente le pasa.
Por eso lo recomiendo completo, no por una sola canción: porque es un álbum que se atreve a sonar distinto a lo que la gente esperaba de su autor, hablando justamente de lo difícil que es atreverse a ser diferente. Lo pongo cuando necesito recordarme que está bien no encajar del todo, que está bien que una parte de mí suene "distinta" a lo que se espera. Si alguna vez sentiste que tenías que apagar una parte de ti para que el mundo te aceptara mejor, dale una oportunidad a este disco de principio a fin. Puede que, como a mí, te termine reconciliando con esa parte tuya que no sabe fingir.




