Hay canciones que descubres y canciones que te encuentran justo cuando las necesitas. "departing the body" fue de las segundas.
Es la última canción del álbum Private Music de Deftones, el que sacaron en 2025 después de casi cinco años de silencio. Y aunque el disco tiene momentos más potentes, más "de Deftones" en el sentido clásico, esta es la que se quedó conmigo. La escuché por primera vez sin buscarla —simplemente dejé correr el álbum completo— y cuando llegó al final, casi seis minutos después, me di cuenta de que llevaba un rato sin moverme.
No es una canción que te agarra por la fuerza. Chino Moreno canta más suave de lo normal, casi como flotando, y toda la banda se aleja del peso metálico que los define para meterse en algo más parecido al shoegaze: capas de guitarra que suenan como si las escucharas a través de agua o de niebla. Es Deftones en su versión más frágil, y quizás por eso es tan efectiva.
Lírica y sonoramente, la canción habla de dejar el cuerpo atrás, de disolverse, de avanzar hacia algo que todavía no tiene forma. No es una canción triste sobre la muerte. Es más bien sobre ese segundo justo antes de cruzar una puerta, cuando ya sabes que no puedes quedarte donde estabas pero todavía no sabes qué hay del otro lado.
Te la recomiendo porque a mí me llegó en un momento en el que estaba cerrando una etapa —no voy a entrar en detalles, pero seguro tú también has tenido de esas— y esta canción puso en sonido exactamente esa sensación: el vértigo y el alivio de soltar algo al mismo tiempo. Como cierre de disco, no busca darte un final feliz ni uno trágico. Simplemente te deja ahí, suspendido, como si la canción también se estuviera despidiendo de ti.
Un solo consejo si decides escucharla: no la pongas de fondo mientras haces otra cosa. Apaga las notificaciones, ponte los audífonos, y déjala hacer lo suyo de principio a fin. Después me cuentas si a ti también te dejó pensando.




